Blog con el ideal de ofrecer información de base (atemporal) sobre tres temáticas claves: 1) el imparable crecimiento de las energías renovables como único camino posible hacia un sistema energético sostenible 2) el ahorro y la eficiencia como parte fundamental de ese camino 3) la dificultad cada vez más actual del cambio climatico y del pico del petróleo o seguridad energética.

jueves, 8 de octubre de 2009

DE NIÑOS SOMOS MÁS SABIOS. NUNCA VEMOS LAS COSAS TAN CLARAS.

Hacia la mitad de la película Arlington Road, el personaje de Tim Robbins nos lanza este mensaje que he puesto por título. Una gran afirmación.

Solemos hablar a los niños como si fuesen menos inteligentes que los adultos, cuando en realidad ellos nos superan muchas veces incluso desde muy pequeños. Logran ver donde nosotros no vemos.

Evidentemente la mente de un niño, es muy permeable, para bien o para mal. Pero si por ejemplo se enseña a un niño la importancia de reciclar, lo aceptará como una obligación de todos, e incluso llegará a regañar a su padre si no lo hace. La mente de un niño, no se plantea que porcentaje de población realmente recicla, o si cualquier establecimiento de comida rápida, genera más basura en un día, que lo que generamos nosotros en dos semanas.

Nosotros en nuestra edad adulta, aceptamos nuevos mensajes, pero muchas veces bajo el molde “yo opino que“. Unos amigos míos, me plantearon que sería mejor no reciclar, ya que así habría más puestos de trabajo separando toda la basura, lo cual es absurdo. ¿Tu querrías trabajar tocando directamente restos de alimentos podridos? Esto solo lo aceptan los parias de la Tierra para sobrevivir. Además, intentar separar un papel que esta manchado de aceite o del propio jugo de la basura, ya no sirve de nada. Y en el caso del vidrio una vez fracturado en mil pedazos, y mezclado con posibles trozos de cristal, ambos quedan incompatibles para el reciclaje.

Otro “velo” de nuestra conciencia adulta, es que priman más los intereses, o simplemente las inercias personales. Por ejemplo, alguien que tenga una empresa contaminante, se autojustificará de algún modo (diciendo por ejemplo que da trabajo), antes que querer cambiar de negocio.

Pues bien, en 1992, un grupo de niños encabezada por Severn Suzuki de 12 años, avergonzó a los presentes de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro por saber clamar mejor que ningún mandatario, y estadista invitado, por la situación medioambiental de entonces.

La determinación de su mensaje, es análoga al hecho de que estos niños lograran a su corta edad, reunir el dinero suficiente y viajar desde Vancouver (Canadá) hasta Río, pensando de antemano que eso serviría de algo. Que adulto se embarcaría en una empresa así.

Su discurso ha quedado para la Historia como una clarividente advertencia de la era destructiva que vivimos. Vale para aquel día de hace 17 años, y desgraciadamente vale para hoy.




Esta historia tiene un cierto paralelismo, con la parábola japonesa del colibrí valiente, que por ejemplo contó la premio Nóbel Wangari Maathai en Febrero de 2007 en una audiencia de la Royal Geographical Society. El video está en Ingles y sin subtítulos, pero se entiende casi todo gracias a la animación incluida.



La Profesora Maathai terminó dirigiéndose al público pidiéndoles que todos deberíamos ser como los colibríes, no importa cuán pequeño o insignificante nos sintamos como individuos. Cuando se piensa en los problemas ambientales, sólo debemos hacer lo mejor que podemos.
Como lo hizo Severn Suzuki.

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